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Casas Magazine Issue 185, 2013

Casas Magazine Issue 185 – EL LOFT Y LA ARTISTA

A una de sus instalaciones.Y, en pocos días, tiene que partir rumbo al Asia, para emprender una gira por varios países que incluye ferias de arte, exposiciones, producciones de obras, lecturas en universidades. NoN hay duda, a la artista peruana Grimanesa Amorós, quien reside en Nueva York desde 1984, no le falta trabajo. La contratan para que sus esculturas de gran envergadura recorran todo el mundo. Es reconocida por la calidad de sus instalaciones multimedia, que utilizan leds y tecnología de última generación. En concreto, el año pasado fue muy fertil para ella: participó en el Armory Show, la Bienal de Venecia y el Festival Apart celebrado en Francia.Y este año está siendo igualmente productivo. Grimanesa Amorós vive en Tribeca, uno de los barrios de moda de Manhattan. Su loft está en el sexto piso, en el mismo edificio en el que se encuentra la tienda del diseñador japonés Esta foto: Un columpio elaborado con las bolsas con que transportan las hojas de coca en Puno. Al fondo, el ascen forrado con los carteles chicha a onde hay o Abajo: Vista delsalon, donde nay dos Aquí, Amorós retiró el techo y trató las vigas para su mejor conservac Valpen HNOS. Vaipen Issey Miyake, donde hace poco exhibió algunas de sus piezas. En el quinto piso, está su estudio, donde concibe y trabaja las fabulosas esculturas, lturas, unu espacio que procura procur evitar los fines de semana. En realidad, no le hace falta. Su casa es una extensión de su personalidad artística. De día, la luz natur penetra por los tragaluces y permite apreciar la textura de las vigas y de los ladrillos de los muros, las telas cuzqueñas que tapizan los cojines, los múltiples objetos que la artista ha acumulado durante sus viajes. De noche, algunas piezas dispersas se iluminan y descubren un mundo nuevo. No es casualidad. Ella trabaja, sobre todo, con luces.

Casas Magazine Issue 185 – Obras escogidas

En la sala de la artista, de doble altura, destaca una de las piezas que se mostraron en el showroom de la tienda de Miyake. Su apariencia cambia de noche: revela su transpаrencia, los dibujos se iluminan y emite la secuencia de los colores. Esta obra pertenece a una serie inspirada en los uros, las islas flotantes, hechas de totora, que se encuentran en el lago Titicaca. Estas burbujas de vinilo han sido las protagonistas de sus últimos trabajos, incluidos los racimos que presentó en Times Square durante el Armory Show. Sin embargo, apenas se aprecian otras esculturas de un volumen similar en el loft.

“Las piezas tienen que ser comisionadas y, como hay mucho dinero invertido en la tecnología, no me puedo permitir el lujo de hacer piezas extras para que quizás algún día se vendan”, explica Amorós. “En realidad, tengo mucha suerte con las que hay en mi casa.Cuando estuvo expuesta en Issey Miyake, una señora con un carrito de bebé se tropezó en ella y la parte de abajo está rajada. Por encima no se nota. Pero obviamente tuvieron que hacer otra. Y decidí que la que estaba rota quedaba para mí”.

Unión indisoluble

Grimanesa Amorós reconoce que no hay una línea que separea su vida privada de su vida como artista. Por eso, del mismo modo, piensa que su casa es una extensión de su personalidad. Hace que que ses sienta cómoda.Y, al mismo tiempo, se siente con la suficiente libertad como para renovar con frecuencia la decoración. Suele cambiar los objetos de lugar. Un día, dedicó horas a colgar pequeños espejos cuzqueños en uno de los baños. De pronto, al llegar la primavera, salpica de orquídeas el espacio. Al igual que su obra, el loft tiende a cambiar de temática. Como en sus inicios, cuando experimentaba con la pintura. Como cuando estaba embarazada, que hizo una serie de figuras con forma de pezón. Como ahora, que ha escogido los uros del lago Titicaca como motivo.

“La cocina me gusta porque dice mucho de la forma en la que trabajo”, afirma. “Es una mezcla de acero inoxidable y aluminio, los materiales que uso en mi obra. La estructura de la obra que presenté en el Armory Show era de acero, por ejemplo. Además, el aluminio viene a ser como un espejo. Hay una gran ventana y la luz se refleja en él y salta al interior. Y en el techo hay un tragaluz. Con ello, en la cocina, la luz aparece de tres maneras distintas: a través de la ventana, con el rebote del aluminio y aa través del tragaluz”.

Espíritu recolector

Un día, un amigo que se dedica al diseño de interiores le dijo que le encantaba entrar a su casa porque no podía afirmar que los muebles eran de un determinado diseñador. “Como viajo muchísimo, siempre he buscado la calidez, para que mi hija y sus amigos se sientan cómodos”, confiesa Amorós. “Por eso, mi casa es utilitaria y práctica. Puede ser un espacio cómodo y también tener cosas modernas. Pero, sobre todo, es un espacio cálido. En Nueva York, los lofts tienden a ser muy fríos y minimalistas”.

Su casa es una recopilación de los casi treinta años que lleva en Nueva York, una recopilación de todo aquello que ha recolectado durante sus viajes por Africa, Europa, Asia. Y no solo antigüedades, sino todas aquellas cosas que se le presentaban en el camino. Solo las compraba si realmente la entusiasmaban. Porque, si solo le gustaban, la podían aburrir. Una buena muestra de lo que se ha encontrado en el camino son los carteles chicha que recubren el ascensor. Hace unos años, buscaba unas piedras más allá de La Victoria.a.Viio estos carteles en los muros y pensó que sería fantástico traer esta parte del Perú a Nueva York. Se los llevó, los trató para quitarles el brillo y rebajar la estridencia de los colores, y con ellos forró la puerta del ascensor.

“Es importante disfrutar de las cosas que tienes. Solo quisiera tener un poco más de tiempo para transformar mi casa más a menudo”, añade la artista.